Dios mediante en “Momentos Literarios” tendremos este jueves un pequeño homenaje al “Poeta de Dios”, el pastor Rodolfo Loyola. Puedes oírlo en www.vozdevida.org en directo el jueves al final del programa Tarde de Tertulia (18:00 a 20:00 horas), que en esta ocasión dedica su temática al Infierno. En la última parte tendrá lugar “Momentos Literarios” donde leeremos algunos textos de Loyola y entrevistaremos a familiares del prolífico escritor.

Rodolfo Loyola nació en Camagüey, Cuba, en 1928. Era el quinto de diez hermanos y desde su juventud tuvo inquietudes espirituales, buscando la verdad en diversas fuentes. Fue a la edad de 24 años cuando escuchó por primera vez el evangelio puro, predicado por una mujer. Él siempre recordaba a dicha mujer, como a alguien a quien podría haber derribado con sus argumentos filosóficos, pero algo más profundo que la prédica de esta mujer dejó una huella indeleble en su vida. Tuvo un verdadero encuentro con Cristo. Una conversión de tal calibre que le llevó a dedicar su vida enteramente al servicio de Dios y a hacer que otros conocieran el hermoso mensaje del evangelio de salvación a través de su propia vida. Esto le llevaría a ser perseguido y encarcelado a causa del Evangelio en su querida Cuba.

Durante el año 1970, Rodolfo Loyola, su esposa, sus hijos y su suegra, llegaron a Madrid como refugiados políticos de su tierra natal Cuba. Durante sus últimos años en este país habían sufrido muchas recriminaciones. Llegaron a Madrid con pocos bienes materiales pero con un llamado del Señor para España. Así llegaron, lo que él mismo dio en llamar los turistas más raros del mundo. Siete de familia con 10 kilos de ropa, sin billete de vuelta, sin cámara fotográfica, ni hotel, ni dinero.

Mientras la familia del misionero Dan Smith comenzaba la primera obra de las “Iglesias de la Biblia Abierta” en Hospitalet del Llobregat (Barcelona), la familia Loyola se dedicaba a su ministerio entre los muchos refugiados cubanos que llegaban durante esa temporada al país. Como consecuencia muchos de ellos fueron ganados para Cristo. Pronto se abriría la primera obra en Madrid. Tuvieron su primera campaña evangelística de 30 días con una buena cosecha de almas. Mientras la nueva iglesia de Hospitalet seguía en avivamiento, formando parte de esta nueva familia espiritual. Las “Iglesias de la Biblia abierta” como asociación confesional fueron inscritas en el registro del ministerio de justicia en 1973.

Loyola era un hombre de oración, de meditación y de visión y con todo eso no era ningún místico ni ermitaño. Le gustaba estar rodeado de gente, amaba la gente, amaba las almas perdidas y a la vez tenía un enorme vuelo intelectual (cosa que le podía haber hecho distante o introvertido), era capaz de jugar con un niño mientras escribía un poema o reírse de sí mismo en las situaciones más sobrias. Él solía decir que la muerte es un accidente, porque el ser humano no está hecho para morir. Existe en nosotros algo que trasciende a lo meramente físico.

Loyola predicó varias veces en el Seminario Evangélico Español de Asambleas de Dios, en especial en el tiempo en que fuera director el hermano Larry McNeill. Rodolfo fue siempre muy querido y recordado por todos.

Su ministerio, vida y obras no se han ceñido solamente a España. Realizó múltiples viajes a lugares tan distantes como Australia, Estados Unidos, muchos países de América Latina, como Honduras, Colombia… y gran parte de Europa, donde le invitaban a extensas campañas evangelísticas. Loyola conjugaba su ministerio como pastor y evangelista, con una de sus mayores pasiones, la de escritor y poeta.

Entre sus publicaciones encontramos: Anecdotario de un Régimen; Poesía Afrocubana; Cita en la Cumbre; Manantial en la Ciudad; Carne para el Espíritu; Bocadillos para el Alma; El milagro de la Reproducción; 20 Enemigos del Matrimonio; Anécdotas, Sonrisas y Poemas; Primavera Interior; Pie y Ala; Dejad que el Amor Presida; Veinte enemigos del Matrimonio… A través de su brillante pluma fue capaz de plasmar una serie de vivencias en lo espiritual y en lo personal, que le han hecho enormemente entrañable para los que le han conocido personalmente o a través de sus obras. Rodolfo pasó a la Gloria en Madrid a la edad de 73 años, en el año 2001.

La iglesia que crecía por días

“…Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos” Hechos 2.47

A nuestra manera de ver hoy las cosas, resulta casi paradójico que aquella iglesia a la que se añadía diariamente los que habían de de ser salvos, no tenía:

  • Templo.
  • No tenía pastor.
  • No tenía artículos de fe.
  • No tenía como Biblia nada más que el Antiguo Testamento.
  • No tenía instrumentos musicales.
  • No tenía coro.
  • No tenía dinero.
  • No tenía escuela dominical.
  • No tenía himnarios.
  • No tenía sociedad de jóvenes, de damas o de caballeros.
  • No tenía nombre.
  • No tenía métodos de evangelización.
  • No tenía cultos establecidos
  • No tenía reconocimiento legal.
  • No tenía cultos especiales para los candidatos al bautismo.
  • No tenía institutos bíblicos para preparar obreros.

¿Qué era entonces la iglesia y qué era lo que tenía? La iglesia era Cristo mismo viviendo en ellos. Él dijo: “Os tomaré a mi mismo (que seréis vosotros) para que donde yo esté vosotros también estéis”.

  • Tenía, el poder del Espíritu Santo.
  • Tenía comunión unos con otros (Se amaban).
  • Tenía oración diaria y partimiento del pan en común.
  • Tenía un incomprensible desprecio por las cosas materiales. (“Vendían sus bienes y los repartían …”)
  • Tenía alegría y sencillez de corazón entre sus miembros.
  • Tenía alabanza sincera a Dios.
  • Tenía el testimonio fresco y apasionado de la resurrección del Señor.

Han pasado dos mil años, y esto es, esencialmente lo que debe ser y lo que debe tener la iglesia para seguir creciendo.

-Texto de Rodolfo Loyola, extraído del libro “Carne para el Espíritu”, págs. 75-76-

 

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Fuentes: Equipo de Voz de Vida Radio; Jhony Reus Loyola; www.bibliabierta.org; www.elhogarcristiano.org

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