El pasado 25 de septiembre se celebró el día mundial de la Biblia. Este día está dedicado a promover y reconocer la Biblia como Palabra inspirada por Dios y escrita por el hombre.

La Biblia fue escrita por cuarenta escritores, en diferentes circunstancias, con diferencias de tiempo, de lugar, de país o de propósito, pero inspirada por un solo Dios. No obstante, La Biblia no es sólo un libro, el uso habitual que le damos, tiende a hacernos olvidar que más que un libro es una biblioteca divina, llena de historia, poesía, doctrina y profecía. En ella, se encuentra el código que rige la vida cristiana, y sus palabras son el bálsamo que alienta nuestra esperanza, cada día.

En este sentido, la iniciativa promueve el reconocimiento de la Palabra de Dios, por su importancia histórica, literaria, artística o en materias como el derecho y la psicología, por parte de la sociedad. Según María Melero, una de las organizadoras del evento, la iniciativa surgió mediante un repaso a las festividades recogidas como días mundiales o internacionales, por la Organización de las Naciones Unidas, en el Programa Sección3, emitido en Dynamisradio. En el repaso, se dieron cuenta de que no estaba incluido un “día mundial” dedicado a la Biblia y decidieron poner en marcha un proyecto para que se asigne un día de distinción a la misma.

El proyecto se dio a conocer en 2015, en Internet y redes sociales con el beneplácito de la Sociedad Bíblica de España. Ese mismo año, se creó la petición en la plataforma Change.org., en la que se solicita el merecido reconocimiento. Es importante que se reconozca el valor de las Sagradas Escrituras, no sólo desde el punto de vista cristiano. La preeminencia de la compilación sagrada debe ser reconocida por estos organismos oficiales, por su contribución a la sociedad o a la historia de algunos pueblos, y porque es el libro más reproducido, traducido, y perseguido de gran parte de la historia de la humanidad.

Otro de los objetivos que persiguen, tiene sus raíces en la unidad, ya que cada país celebra este día de manera independiente. Para ello, no sólo cuentan con el apoyo de la Sociedad Bíblica de España, otras Sociedades internacionales como las de Colombia, Argentina, Perú, Nicaragua o Costa Rica, se han sumado al proyecto.

Gracias a dos transcendentales acontecimientos que tuvieron lugar en septiembre, fue designado el mes de la Biblia. Por una parte, la primera Biblia completa en español, la llamada “Biblia del Oso”, se imprimió en septiembre de 1569; posteriormente, esta Biblia fue revisada en 1602 por Cipriano de Valera, dando vida a la traducción Reina Valera. Y por otra parte, el 30 de septiembre del 420 falleció Jerónimo de Estridón, conocido como San Jerónimo, traductor de la Vulgata Latina.

Fuente: Protestante Digital

 

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