Que el mundo no se acabará el próximo 21 de diciembre, y que los mayas en ningún momento profetizaron tal cosa, debería a estas alturas ser de conocimiento general. Hace unos días publicábamos un desmentido oficial del mismísimo gobierno de los EEUU, respaldado por noticias, artículos y estudios de las más diversas fuentes. Sin embargo parece inevitable que hasta que pase el “fatídico” día seguirán apareciendo noticias que nos recuerden la “cuenta atrás” hacia el fin, y todo porque el 10% de la población mundial, unos 700 millones de seres humanos, siguen creyendo que el calendario maya marca el fin del mundo para la citada fecha. Esta creencia esta llevando a algunas personas a tomar decisiones cuando menos llamativas, desde los planes de suicidio para no morir ese día, al funcionario francés que tiene bloqueado el acceso a una montaña local convencido de que el día 21 esa montaña será la única forma de escapar del “holocausto final”. También curiosa es la historia de Lu Zhenghai, un ciudadano chino que está construyendo un arca en la que escapar del “fin del mundo”.

Lu Zhenghai ha invertido en su proyecto salvador todo el capital que había conseguido ahorrar en una vida de trabajo y esfuerzo, 160.000 dólares con los que ha construido un buque-arca que cree le librará de la destrucción que se desencadenará el día 21 de diciembre. Por lo menos Lu está demostrando un buen grado de altruismo “Tengo miedo del fin del mundo y de que las inundaciones vayan a destruir mi casa, así que tomé mis ahorros de mi vida y los invertí en la construcción de este barco. Cuando llegue el momento todo el mundo puede refugiarse en él”. Sólo hay un problema, el barco, construido en madera y acero y que pesa unas 80 toneladas, no está terminado, a pesar de que Lu lo comenzó en 2010. Eso sí, Lu tiene un plan B, si el mundo no es destruido, planea convertir su “arca salvadora” en una atracción turística. Hace falta paciencia para ver el éxito del plan B.

Muy distante del arca china, en Francia, concretamente en el monte Bugarach, se encuentra el único pueblo que se librará del fin del mundo. Allí se encuentra, según un grupo de “ufólogos”, un cosmódromo construido con piedras mágicas, este cosmódromo es un “lugar de refugio para extraterrestres”, desde allí los extraterrestres partirán para salvarse del día del “Armagedón maya”, desde allí llevarán a un grupo selecto de seres humanos a los que salvarán de la aniquilación total que sufrirá la tierra. Es tal la previsión de peregrinos hacia ese punto, que el Alcalde de la pequeña población de Bugarah, con apenas 180 habitantes, ha prohibido el acceso a su pueblo cuatro días antes y cuatro días después del 21 de diciembre.

Proliferan en Internet las páginas y documentos que dan soluciones de lo más diverso para librarse del fin del mundo, desde venta de “pasajes” en naves extraterrestres, hasta “lugares de poder” en los que se podrá uno librar de la destrucción catastrófica generalizada, pasando por “migraciones astrales” y demás medios extraños.

Aquellos que creen en el “fin del mundo maya” sin duda seguirán buscando salidas, y evitando la única salida, Jesús.

Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá…

es tan buena oportunidad como cualquiera para recordar que no hay otra puerta, otra manera, de evitar la destrucción el día en que esta llegue, solo Jesús. Sea el 21 de Diciembre (que no será) sea en cualquier otra fecha.

(FUENTE: Noticiacristiana.com)

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