ACUERDOS CON EL ESTADO: 25 AÑOS DE HISTORIA

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Hace apenas unos días, la presidenta del Congreso de los Diputados, Dña. Ana Pastor, y el ministro de justicia, D. Rafael Catalá, recibían en sede parlamentaria a una amplia representación de las entidades religiosas firmantes de los acuerdos con el estado español en noviembre de 1992. Como expresidente de FEREDE, junto con los miembros actuales de la Comisión Permanente y otros invitados representativos, fui testigo del histórico acto. Se celebraban los veinticinco años de recorrido de tan importante ley, que, junto a los derechos reconocidos y proclamados por la Constitución Española de 1978 y la Ley de Libertad Religiosa de 1980, configuran el entramado jurídico que rige la vida de las entidades religiosas de las confesiones que tienen reconocido el famoso “arraigo”, es decir la evangélica o protestante, la judía y la musulmana.

Nunca antes habíamos transitado por una vía así. Es, por tanto, una experiencia única y excepcional, a la que nos hemos acostumbrado con normalidad. Sólo quienes vivimos la etapa anterior bajo el régimen totalitario del dictador Franco, sabemos lo que significó aquello: la falta de libertad, los inconvenientes de ser cristiano haciendo el servicio militar, la imposibilidad de adquirir personalidad jurídica por las iglesias y entidades evangélicas, la precariedad de los ministros imposibilitados de darse de alta en el régimen de seguridad social, la arbitrariedad cuando no animadversión de los funcionarios públicos, y un largo etc. Por tanto, hay mucho que celebrar.

El recorrido desde la firma de los acuerdos hasta aquí no ha sido un camino de rosas. Los artículos de la Constitución garantizan nuestros derechos; la Ley de Libertad Religiosa articula como se ejercen estos derechos, pero todo ello ha de aplicarse y desarrollarse en el vivir diario. La adaptación de la estructura del estado a la nueva situación ha sido lenta y correosa. La neutralidad del estado aconfesional no siempre ha sido real ni efectiva, pues son muchos los compromisos adquiridos con la Iglesia de Roma y los malos hábitos de los representantes del estado. Los Acuerdos de Cooperación, ultimados tras diez años de negociaciones, a la cabeza de las cuales estaba por parte evangélica D. José Cardona, secretario ejecutivo primero de la Comisión de Defensa y después de FEREDE, se firmaron por fin el 10 de noviembre de 1992, siendo ministro de Justicia D. Tomás de la Quadra-Salcecdo y presidiendo el gobierno de España, D. Felipe González.

Como miembro de la Comisión permanente de FEREDE durante varios años, sucediendo a D. José Palma en representación de las Asambleas de Dios de España, quien fuera vocal de la comisión por muchos años desde su incorporación a la Comisión de Defensa, he sido testigo del transcurrir de algunos de estos veinticinco años: me he reunido con ministros de justicia, con directores generales de asuntos religiosos, he participado en los debates de la Comisión Permanente y en las plenarias de FEREDE. Su actual secretario ejecutivo, D. Mariano Blásquez, a quien he acompañado en muchas ocasiones, ha trabajado incansablemente para hacer avanzar los citados acuerdos; ha sido una lucha titánica, para mover la escasa “voluntad política” de los sucesivos gobiernos a tomar decisiones. Debo mencionar con reconocimiento a Dña. Mercedes Rico y a D. José Mª Contreras —con quienes traté durante mi etapa de vocal y de presidente— directores generales de asuntos religiosos por su apertura y especial empatía.

Entre los avances conseguidos por el desarrollo de los acuerdos podemos citar el tratamiento fiscal de exenciones para las propiedades relacionadas directamente con el culto, la incorporación al sistema educativo de la asignatura de religión evangélica, junto a la católica, la islámica y la judía. Aunque ha costado mucho, el derecho de los pastores y ministros evangélicos a integrarse como tales en el Régimen General de Seguridad Social, y aunque aún no se ha reconocido el derecho de quienes por años no pudieron hacerlo. Todavía se negocia con el estado en lo relacionado con este asunto, a pesar de sentencias en su contra de las instancias judiciales europeas. El reconocimiento de los títulos académicos de cuatro seminarios evangélicos entre los que se encuentra el nuestro de La Carlota, con el nivel de Facultad de Teología es otro hito histórico de enorme trascendencia. Se trabaja y se avanza en lo que tiene que ver con la asistencia religiosa en las fuerzas armadas, prisiones y hospitales, y se continúa trabajando en otros asuntos importantes.

Si miramos atrás, se ha avanzado mucho, aunque quedan muchas áreas que mejorar, sobre todo en lo que tiene que ver con la neutralidad del estado frente a todas las confesiones religiosas, pues se mantiene una determinada discriminación frente a la iglesia de Roma, con la que el estado español tiene firmado un Concordato que le otorga privilegios. Se mantiene la reclamación de una casilla en la declaración de la renta, en igualdad con la iglesia de Roma y las organizaciones no gubernamentales, la cuestión del suelo y de los locales de culto, etc.

Puedo garantizar que la FEREDE, federación a la que pertenecemos, se mueve, pelea y reclama sin cesar, pero tal actividad requiere de paciencia y de buen hacer. A veces hay que clamar, a veces toca reclamar y otras, si no callar, sí templar. Esta es una marcha de largo recorrido y que requiere sabiduría.

Como nos decía D. Mariano Blásquez en su intervención durante la celebración, hay que mirar al futuro, y hacer que los próximos kilómetros sigan siendo fructíferos. Oremos y actuemos en consecuencia, para que así sea.

José Mª Baena, noviembre de 2017

 

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